domingo, 16 de noviembre de 2008

EL VALOR DE UN MUERTO

Hace poco más de un mes, en un lamentable episodio (asalto y posterior fusilamiento), fue asesinado un hombre en San Isidro. Rápidamente se hizo famoso su apellido, debido a la difusión que le dieron los Medios al caso: Barrenechea.
Sin demora, la indignación de los vecinos se hizo escuchar, por las mismas vías por las que se conoció el caso. La indignación era (o es), claro, por la "inseguridad" que se vive en ese barrio.
Se juntaron, se organizaron, y marcharon a la Comisaría del barrio para hacer sentir su reclamo. La marcha tuvo, también, los mismos difusores, por lo que también muchos nos entermaos de su existencia.

Algún tiempo atrás, también este año, hubo otro triste caso similar (ocurrió en el barrio de Versalles), no sólo en cuanto a la modalidad y el desenlace, sino a la posterior reacción vecinal.

En ambos casos (y como en muchos otros casi iguales que han sucedido) uno no llega a ver si la reacción de los vecinos es para exigir justicia, porque lamentan la muerte de un vecino -querido o no, conocido o no-, de un hombre; o porque temen ser ellos los próximos. No me quiero detener en esta cuestión, pero digamos que, en todo caso, ambos motivos serían válidos, más allá de pensamientos ideológicos o creencias morales o espirituales.

En lo que quería detenerme, sí, era en otro caso, no menos lamentable (al menos para mi): la semana pasada fue asesinado, fusilado -de la misma manera que los dos casos antes mencionados- un hombre en el barrio de Caballito. Claro, la diferencia es que a éste no habían intentado robarle. Y mala decisión hubiese sido, ya que no era más que un cartonero, o un indigente (aún no lo han determinado) de la zona.
Simplemente a un hombre, bien vestido (según testigos) y que circulaba en bicicleta con su mujer, se le ocurrió darle un par de tiros y matarlo, porque "estaba borracho" (según los mismos testigos). Dichos testigos avisaron a la policía, que minutos después encontró el cadáver de este joven, junto a un tacho de basura -que habría estado revolviendo-.

No se vio, ni escuchó, ni uno se enteró de que los vecinos de Caballito -ni de ningún barrio- demostrarán indignación por este caso. O amargura, o tristeza o algo. Nada.
¿habrá sucedido y los Medios no lo reflejaron? no parece una versión creíble...

Los Medios, como los "buenos vecinos", suelen ir de la mano con la lógica del Capital: este muerto "valía" poco.
Para los vecinos, porque no era "uno de nosotros". Para los Medios, porque no sólo tenía nada (en términos económicos), sino que -y como consecuencia de ello, tal vez-, tampoco tenía nada para "vender", en el supermercado de las noticias.

3 comentarios:

Limada dijo...

Justo ayer, mientras tomaba una cerveza, escuché esta conversación.
Un señor que juntaba cartones justo por eso callecita, le decía a un conocido que estaba en el mismo bar que yo:

- estoy juntando esto,para después comprarle un helado a mi mujer.

Y te digo que vale mucho más que más de un pelotudo que comparte mi cuadra.

Horacio dijo...

qué raro limada tomando una cerveza

Horacio dijo...

ah, perdón, el árbol me tapó el bosque

coincido con lo que dice el post